Los experimentos

La complejidad del reto hace que ElkartokiLab se plantee como un proyecto a largo plazo establecido en dos niveles. Por un lado está ElkartokiLab, basado en la experimentación y en la sistematización de las lecciones aprendidas que se van generando a raíz de los programas Elkartoki, es decir los programas concretos que se realizan en cada centro escolar. De cada Elkartoki (o programa concreto) se extraen buenas prácticas y lecciones aprendidas que son aplicadas en las siguientes experiencias y que van, a su vez, formando parte del conocimiento sobre el que se sostiene ElkartokiLab, generando una lógica de aprendizaje continuo.

Las experiencias Elkartoki se desarrollan en tres fases que se basan en el pensamiento de diseño: JABETU (Entender), ASMATU (Imaginar) y ERALDATU (transformar). De esta forma, las niñas y niños, junto con la comunidad escolar, llevan a cabo un proceso de reflexión sobre el entorno del patio, donde entienden lo que pasa a su alrededor, las relaciones, los usos y demás. A continuación, pasan a imaginar el patio que les gustaría tener y ponen sus deseos e ideas individuales en común para hacer un diseño conjunto. Esto les lleva a la elaboración de prototipos que testean para detectar lo que funciona y lo que no de su planteamiento y, por último, se realizan los cambios definitivos de manera colaborativa y en auto-construcción.

ElkartokiLab es un proceso continuo de aprendizaje en el que, a lo largo de las distintas ediciones, se ha desarrollado en distintos centros de distinta  manera:

Año1: programa piloto de tres meses en dos escuelas. El trabajo se desarrolló a través de diversos talleres donde las alumnas y alumnos realizaron el recorrido completo de transformación del espacio –entender el patio, imaginar, prototipar y construir– y, además de técnicas y manifestaciones artísticas, utilizaron metodologías de diseño e investigación, a la vez que se ofrecieron espacios tanto de creación individual como colectiva. Pese a que en ambos centros se buscaron idénticos objetivos y se utilizaron dinámicas similares, el programa tuvo un desarrollo distinto en cada uno de ellos, aunque en ambos casos se transformaron parcialmente los espacios de recreo.

Año 2: Elkartoki se desarrolló exclusivamente en un centro educativo, planteando la posibilidad de hacer un proceso participativo de co-diseño y co-creación a gran escala que abarcara a la totalidad del alumnado. Duró 9 meses y tuvo intervalos de tiempo y espacio más amplios para la creación artística, experimentación y co-creación. Como novedad, se incluyeron en el programa talleres artísticos dinamizados por artistas invitados y sesiones dedicadas exclusivamente a la toma de decisiones respecto de la intervención en el patio, donde participaron estudiantes representantes de cada aula. Como resultado, las alumnas y alumnos (con ayuda del equipo de mediación y de los artistas) realizaron una profunda reflexión sobre el patio de recreo actual, desarrollaron nuevas propuestas de diseño, y finalmente construyeron y modificaron físicamente el espacio de manera colaborativa y en auto-construcción.

Año 3: para generar una experiencia más significativa, capaz de perdurar en el centro educativo una vez finalizada la mediación, se implantó un modelo de mediación más activo y colaborativo dentro de las escuelas. Se trabajó en dos centros y el profesorado adquirió un mayor protagonismo en la mediación, convirtiéndose en la parte encargada de impartir algunos de los talleres y producir muchas de las acciones que ocurrieron dentro del proceso de transformación del patio. Para garantizar la transmisión de los valores y las metodologías desarrolladas en ElkartokiLab, se desarrolló una formación y acompañamiento con el profesorado y el equipo directivo. Estas sesiones sirvieron además para que cada centro adaptara el programa a sus tiempos, recursos y deseos; elaborando así un proceso ad hoc. Por otro lado, habiéndose valorado positivamente la incorporación de los talleres artísticos en el programa anterior, la colaboración con artistas salió del formato taller para transformarse en residencia artística en el centro escolar.

Cada centro desarrolló el programa de manera diferente: en uno se optó por la creación de un grupo motor con alumnas y alumnos de 5º de primaria que trabajaron con el Foro de Convivencia del centro (espacio participativo del alumnado); en el otro, al tratarse de un centro de educación infantil, la participación del alumnado fue menor y fueron las madres y los padres quienes impulsaron el proceso. En cuanto a la transformación del espacio también se llevó de manera desigual, siendo más efímera y superficial en un caso y pasando a formar parte de un proceso de transformación integral del patio en la otra.

Año 4: se ha trabajado en fomentar la autonomía de los centros y artistas para flexibilizar el programa. En ese sentido se ha propuesto que cada combo centro-artista decida el grado de desarrollo que quieren para el proceso y trabajan de forma conjunta de cara a esos objetivos.