25N Espacios urbanos y violencias diversas

25 de Noviembre 2017
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Hoy, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, queremos subrayar la diversidad de las violencias que sufrimos por el mero hecho de ser mujeres. Hace tiempo que sabemos que la violencia va más allá de los golpes físicos, que hay maneras explícitas y más sutiles de ejercerla, y que entre estas formas que actúan implícitamente está a menudo la configuración de los espacios y el diseño de los espacios urbanos.

Hace años que se comenzó a trabajar sobre las implicaciones de la perspectiva de género en el urbanismo y la arquitectura, y un tema ya muy tratado es el del miedo y el peligro a través de los Mapas de la Ciudad Prohibida, realizados en muchos de los municipios de nuestro entorno.

El año pasado, alrededor de estas fechas, estábamos inmersas en el proceso de actualización del Mapa de la Ciudad Prohibida de Durango. En este proyecto, además de detectar y recoger los espacios de Durango en los que las mujeres sentimos miedo (puntos negros), ampliamos el foco y mapeamos también esos espacios que por su diseño obstaculizan y no facilitan el llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana que sostienen nuestras vidas más allá de lo productivo (nombrados por nosotras como puntos rojos). Tras realizar la fase de análisis y de actualización del mapa, pasamos también a una fase de propuesta en la que realizamos propuestas de mejora de 4 de los puntos recogidos en el mapa junto con las mujeres de Durango. 

A lo largo de todo el proceso y al analizar los resultados, la principal conclusión fue que es necesario tener en cuenta la perspectiva de género más allá del diagnóstico e insertarla en las herramientas y procesos de producción de la ciudad, ya que si no lo hacemos, repetiremos una y otra vez los errores ya detectados.

Finalmente, nos gustaría recordar el trabajo de investigación “¿La calle es mía? Poder, miedo y estrategias de empoderamiento de mujeres jóvenes en un espacio público hostil” realizado en 2015 en el marco de las becas de investigación de Emakunde. En ésta, se afirmaba que la hostilidad e inseguridad que las mujeres sentimos en las calles tiene consecuencias emocionales y coarta nuestra libertad. Que la socialización y transmisión del miedo hacia el espacio público es también una forma de violencia, y que mensajes como “ten cuidado”, “no vuelvas sola a casa” o “vigila que no te echan nada en la bebida” refuerzan la inseguridad al moverse por la ciudad.

Desde la cotidianidad, desde nuestro trabajo profesional y de una manera transversal, seguimos trabajando en la visibilización y erradicación de las violencias contra las mujeres.

Más información sobre los proyectos mencionados: